14 de mayo de 2009

Cara delgada, con expresión dura y sarcástica y unos ojos oscuros que acompañan. Mi primera impresión fue que era una persona seca. A los diez minutos esta apariencia resulta quebradiza como la cáscara de un huevo...se le escapa la risa, igualmente frágil.
De pequeña ya seguía una órbita circular...salía con el sol para ir a la escuela, y debía regresar antes del atardecer. Nunca se opuso a esta norma, por miedo a enfrentarse a un padre dos generaciones mayor (y lo que implica, y más en un cultura excesivamente tradicional). Su hermana sí lo hizo (lo que hace pensar que no era todo tan estricto o que no tuvo el suficiente valor).

Se fue a la capital a estudiar a la universidad, y de paso a ser un poquito más libre. No sé si por elección o por las circunstancias, vivía sola. Se autoimpuso dos normas, como ella dice, para protegerse y porque “es muy fácil dejarse ir..” La primera era regresar a casa no más tarde de medianoche. La segunda, no salir sola con un chico.
(Aquí es cuando dudo quién construye la jaula, o si tal jaula existe..)

Vino por un traslado a una sucursal de la empresa para la que trabajaba en su país. Dos años de noviazgo amistoso y se casó con el que es ahora su marido, cosa que ni su religión ni su padre (ahora muerto) admitirían jamás. Pero a pesar de ser más libre, se siente demasiado extranjera y en sus planes de futuro siempre está volver.
Ayer tuvimos una clase intensa. Más comunicativa de lo que se podía esperar. No solo a nivel lingüístico. Ya no sólo nos leemos la mente cuando pensamos en la misma frase..

1 comentario:

Alexander dijo...

Esta historia no sé por qué me aturde tanto... :P