
Sensaciones diurnas en espacios transitorios.
Carreteras silenciosas con derrapes de atardecer que apenas dan
tiempo a levantar la cabeza. Pájaros que se van de tu ventana y
cantan escondidos en azul lejano. La boca que habla antes de pensar,
la mano que escribe antes de... Torpeza agitada. El falso eco del
grito mudo de un corazón desnudo en un cerebro frustrado.
Entre giros, confusiones, cansancio..la noche se echa encima. La
oscuridad homogeneiza el contraste saturante por exceso de estímulos
hasta el nuevo día. Un ladrido familiar que no logras situar sin
luz...ahí, allí. Hay algún nexo en
mi mente entre lugares tranquilos y sus ruidos nocturnos que refuerza
su naturaleza.